Clasificación de los contratos

Los contratos se pueden clasificar por:

Las partes que intervienen


Contrato individuales.- Para su concertación se requiere del consentimiento unánime de las partes, ya sea en forma personal y directa o por intermedio de representantes.

Contrato colectivos.- No requieren el consentimiento unánime y afectan a los miembros de la colectividad o agrupación, aunque alguno de sus integrantes no haya manifestado su aceptación o lo haya rechazado expresamente.

Su origen

Contrato de libre discusión.- Son aquellos en que las partes, en igualdad de condiciones y de mutuo acuerdo, establecen los extremos del contrato.

Contrato por adhesión.- Una de las partes impone condiciones a la otra, que no puede discutir, porque a ella sólo se le presenta una alternativa.

El tiempo

Contrato de ejecución única.- Se ejecutan en un solo momento.

Contrato de ejecución diferida.- Son aquellos donde las obligaciones se cumplen posteriormente y no en el mismo momento de la concertación.

Contrato de ejecución periódica.- Son los contratos que se agotan en un determinado lapso, en ellos el tiempo es un factor fundamental.

Su regulación

Contrato típico.- Son aquellos que tienen reconocimiento legal.

Contrato atípico.- Son aquellos impuestos por el uso y la voluntad de las partes.

Su autonomía

Contrato principal.- Son los contratos que tienen su propio sistema que le permite subsistir sin depender de otro contrato.

Contrato accesorio.- Son aquellos que se encuentran vinculados al contrato principal y dependen de él. Tienen por objeto asegurar el cumplimiento de una obligación principal.

La prestación

Contrato unilateral.- Son aquellos en los cuales una de las partes resulta la única obligada frente a la otra.

Contrato bilateral.- Son contratos de obligaciones recíprocas, contienen una prestación y una contraprestación.

La valoración de la prestación

Contrato oneroso.- Supone en los sujetos un enriquecimiento y un empobrecimiento correlativo.

Contrato gratuito.- Solo se empobrece el sujeto que tiene la obligación, al no recibir una contraprestación.


Fuente
El ABC del Derecho Civil - Egacal